Reflexión para este Bendecido Sábado
Cuenta una historia que un novio grabó un vídeo y lo puso en el cine para que su novia lo viera. La joven llegó al cine con su hermano, sin sospechar nada, y cuando empezó la función ella no paraba de asombrarse. En la cinta se veía a su novio confesándole al padre de la novia que la amaba y que deseaba pasar con ella el resto de su vida, luego de que el padre aprueba la unión, el muchacho sale a buscarla al cine, y es ahí cuando entra realmente y le pide la mano en vivo y en directo. Muchos familiares estuvieron como espectadores del cine, felicitándolos luego de tal sorpresa. Fue una romántica e inesperada propuesta de matrimonio.
Hay muchas formas de demostrar y declarar el amor pero una sola jamás se repetirá y es la más trascendental para toda la humanidad: la cruz. Jesús fue voluntariamente a sufrir los duros golpes de la paga del pecado, fue maltratado por ti y por mí.
Murió pero resucitó para que todo aquel que lo reciba en su corazón sea hecho hijo de Dios, así demostró que nos ama, con un acto único. Romanos 5:8 dice: “pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.”
Puede que sientas que nadie te ama, que a nadie le importas pero ten en cuenta que hay alguien que tiene un gran amor por ti y le interesas tanto que lo demostró dando su vida por ti.
Hoy Dios te hace esa propuesta de amor, Él quiere llenar tu corazón de su paz, su perdón y darte una vida plena, es tu decisión aceptarla.














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